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La Fundación Genus informa a los reclusos del CIS
"Luis Jiménez Asúa" de Sevilla sobre los recursos
que ofrece para facilitar su integración social y laboral

Sevilla, 29 de Abril de 2010

La Fundación Genus tiene como objetivo principal lograr la integración social y laboral de aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad social o en riesgo de exclusión. Por esto, nuestra presidenta Cristina Pavón Caballero, la responsable del Área Psicolaboral de la entidad, Inés Rial y otros miembros de la organización han respondido a la invitación que técnicas de la Fundación Pública Andaluza “Andalucía Emprende” nos hicieron para mantener una charla con los reclusos del Centro de Inserción Social “Luis Jiménez Asúa” (Sevilla), en la que poder informarles de todos los servicios de los que dispone nuestra entidad para facilitar su integración real en la sociedad, tras su salida de este centro de internamiento.

 

De este modo, hemos querido abrir una ventana hacia el futuro de estas personas que, después de estar privadas de libertad durante un largo periodo de tiempo, se enfrentan a la difícil tarea de encontrar un empleo –objetivo nada sencillo en los tiempos de crisis en que vivimos- y de conseguir volver a integrarse en la sociedad como ciudadanos de pleno derecho.

 

Cristina Pavón Caballero les ha animado a mejorar su formación y cualificación profesional como primer paso hacia la consecución de un puesto de trabajo, instándoles a que aprovechen, desde el primer momento, todos los recursos formativos que tienen a su alcance en el Centro de Inserción Social y también les ha hecho saber que una vez que finalicen sus condenas pueden acudir a la Fundación Genus donde dispondrán de asesoramiento técnico, formación y una atención integral (psicológica, social y laboral) para ayudarles a conseguir empleo mediante todas las vías de inserción de las que dispone la entidad: inserción directa en nuestro Centro de Integración Laboral Unificada (CAILU), inserción por cuenta ajena y autoempleo.

 

“Tenéis que saber que no estaréis solos cuando salgáis. Hay muchas personas que os esperan para ayudaros a empezar de nuevo. Vosotros, mejor que nadie, conocéis cuán dura puede llegar a ser la vida, pero no se puede seguir adelante si se mira siempre al pasado o se está continuamente enfadado con el mundo. Ahora, ya que dentro de poco seréis libres, es el momento de trabajar duro y esforzarse en dejar atrás esas experiencias y prepararse para conseguir un empleo. Nosotros estaremos ahí para orientaros, atenderos y ofreceros todo lo que podamos desde formación a asesoramiento jurídico, ropa, medicinas o asistencia psicológica”, afirmó Cristina Pavón Caballero.

 

Para explicar a los internos cuáles son los pasos que deben seguir para que se les conceda un microcrédito destinado al autoempleo y cómo funciona esta herramienta financiera, Carmen Pérez Sánchez, la jefa de Economía Social y Microcréditos de la Fundación Cajasol, ha acompañado a la presidenta de la Fundación Genus en esta charla. Pérez Sánchez detalló a los reclusos –quienes se mostraron muy participativos en todo momento y se interesaron por conocer algunos de los negocios puestos en marcha por emprendedores de la Fundación Genus- en qué consiste un microcrédito, quiénes pueden solicitarlos y cuáles son los requisitos y prestaciones que ofrece la entidad financiera de la que forma parte, “volcada desde siempre en llevar a cabo una importante labor social y en facilitar recursos a los menos favorecidos”, señaló.

 

Este hecho lo demuestra, sin lugar a dudas, la estrecha cooperación que mantienen la Fundación Cajasol y Genus desde el año 2008, con el fin de mejorar la empleabilidad de personas en riesgo de exclusión social, y que se reafirmó el pasado 7 de abril con la firma de un nuevo convenio de colaboración entre ambas entidades, dotado con 32.000 euros.

 

Al término del encuentro, muchos de estos hombres agradecieron tanto a Cristina Pavón Caballero como a Carmen Pérez Sánchez no sólo la información y esperanza que les habían proporcionado, sino también su entrega y trabajo desde sus respectivas entidades a favor de quienes son más vulnerables. Especialmente emotiva fue la intervención de Eduardo, a quien sólo 36 meses separan ya de la libertad, y que aseguró que “es fundamental” para quien lleva tanto tiempo en prisión “saber que hay mucha gente buena dispuesta a echarte una mano”. “Esto a nosotros nos da la vida”, subrayó.